20 de septiembre de 2017

Porterhouse apuesta por la nitro-beer


La cerveza se puede consumir en diferentes formatos, como en botella o en lata, pero sin duda la forma preferida de consumo del cliente, cuando visita una cervecería, es en barril. Tradicionalmente en la mayor parte de Europa y del mundo, las cervezas servidas de barril se encuentran carbonatadas, conteniendo dióxido de carbono. Sin embargo no es el único gas que podemos encontrar en la cerveza. Aparte del CO2, el nitrógeno también es muy utilizado con porters y stouts, especialmente en Irlanda, donde no resulta algo novedoso. En Estados Unidos sin embargo es una novedad relativamente reciente, por lo que, se está convirtiendo en tendencia, proliferando las nitro-beers (o cervezas con nitrógeno) entre las cerveceras craft estadounidenses. A pesar de ello, las cervezas carbonatadas, continúan siendo la pauta habitual en la mayoría de cervecerías, debido a la dificultad de envasado de las cervezas con nitrógeno.


Técnicamente, una nitro-beer, en realidad contiene una mezcla de dióxido de carbono y nitrógeno, mientras que por ejemplo una stout carbonatada sólo contendrá CO2. El nitrógeno ejerce una mayor presión que el carbónico y resulta más difícil de producir y embarrilar. Debido a esta razón las nitro-beers suelen ser envasadas en barriles de acero, para soportar mejor la presión interior ejercida por el gas. Otra de las principales particularidades del nitrógeno es la creación de microburbujas dentro de la cerveza, que cuando es servida a través de la boca del grifo, rompen, formando una corona de espuma muy compacta durante el servicio. Resulta por tanto, muy importante regular la presión adecuadamente en la instalación, para garantizar un servicio óptimo con la espuma correcta.

La cervecera craft irlandesa Porterhouse, que forma parte de nuestro catálogo, apuesta por usar el nitrógeno en sus cervezas de barril y lo está haciendo con un éxito que otros muchos no han podido lograr, gracias a las propiedades especiales que aporta a sus cervezas:
  • Menor aspereza en el paladar frente a por ejemplo, una stout carbonatada.
  • Sabor con menor perfil maltoso.
  • Textura cremosa en la boca.
  • Un cuerpo firme, con un sabor redondeado, ligeramente dulce.
  • Una gruesa, cremosa y llamativa corona de espuma, su principal seña de identidad.

Comprueba las bondades de las cervezas con nitrógeno por ti mismo, que no te lo cuenten! 

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